LA LÓGICA DE LO ILÓGICO. A VUELTAS CON LAS TRANSFERENCIAS DE SALVAMENTO MARÍTIMO

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Hoy estamos de nuevo a vueltas con la exigencia de algunas autonomías de las competencias de Salvamento Marítimo. Galicia es una de ellas, aunque también Canarias y Euskadi, están reclamando  aquello que se supone su parte del pastel.

Cataluña, que ya en el pasado también las exigió, y con no poca insistencia, de momento no abre boca, entretenida con problemas mayores.

Justamente con la Administración de esta última, en el pasado, ya mantuvimos reuniones desde CGT para explicar el sinsentido de dividir un Servicio que se ejerce de manera coordinada no solo en las aguas territoriales españolas (de cada comunidad), sino que se extiende mucho más allá, en una zona SAR que abarca incluso aguas internacionales, y del mismo modo que los medios se movilizan según necesidades sin atender a estar, o pertenecer a una, u otra zona o comunidad. Poniéndole los ejemplos de que las embarcaciones más cercanas al Golfo de León, solían intervenir en aguas francesas, en algún caso se había arribado a las Islas Baleares, o que la E/S más occidental de Cataluña, actuaba continuamente en “aguas territoriales” Valencianas, y viceversa. La respuesta de nuestro interlocutor fue; “entonces, tendremos que firmar acuerdos con las otras comunidades autónomas”.

Dividir, repartir, transferir los actuales recursos, solo va a generar una gestión más ineficaz de los mismos. Eso si vamos a multiplicar los jefes y jefecillos puestos a dedo, y facilitar el enchufismo “familiar” y político que tanto conocemos en nuestro país.

Incluso podría asegurar que algunos ya se frotan las manos imaginándose los “Jefes” de sus propios salvamentos, y van haciendo caja de las “ventajas” de dicha posibilidad.

Las autonomías reclaman esos recursos, y ciertamente en sus estatutos tienen reconocido que tienen competencias en la materia (solo hasta las 12 millas), y nadie les impide, que como hizo Galicia pusiera sus propios medios, aunque resulta más que discutible que si dichos recursos se pusieran al servicio común, todos saldríamos ganando, mejorando sin duda la eficacia en la tarea de proteger vidas y medios en toda la zona SAR.

No olvidemos tampoco que multitud de percances marítimos transcurren y tienen consecuencias en las aguas y costas de varias CCAA, necesitándose una actuación coordinada que garantice la actuación eficaz de todos los medios disponibles. Pocas dudas nos pueden caber sobre las dificultades añadidas  en el caso de que en lugar de uno, se tuvieran que coordinar los trabajos, actividades y recursos de varios Salvamentos Autonómicos, cada uno “obedeciendo” a sus respectivos jefes.

Resulta especialmente curioso, que desde Galicia se reclame dichas atribuciones en base al conocimiento de la lengua y la costa, cuando una gran parte de las tripulaciones de Salvamento, controladores e incluso Directores del Ente, son naturales de Galicia, y ejercen su actividad no solo en dicha CA, sino en todas nuestras costas. Recordemos que el Presidente del Gobierno, cuando el desastre del Prestige (que siempre todo el mundo pone como ejemplo) compartía “nacionalidad”, y que no fueron pocos los profesionales y técnicos de SASEMAR, REMOLQUES MARITIMOS, o simplemente del sector, que no compartieron las decisiones tomadas, sin ser originarios de esta región peninsular, y que tampoco fueron escuchados por quien o quienes tomaron las decisiones.

También hay que recordar que el armador del Ría de Vigo, cuya actuación inicial, fue más que cuestionable, gestiona la flota del Guardacostas Gallego (con barcos propios) al módico precio de 6 millones de euros al año, por no olvidar que también gestiona algún que otro hospital público (POVISA), sacando de ello pingües beneficios que pagamos entre todas, sin que parezca que ello preocupe a los que hoy reclaman tomar estas competencias.

Podemos también hacer un pequeño recordatorio de otras competencias del sector, transferidas a las Comunidades Autónomas, y su devenir. Hablamos concretamente del Instituto Social de la Marina, el cual quedo en su mínima expresión.

En el pasado el ISM era un lugar de referencia para el Marino. Encontrábamos asesoramiento, formación, asistencia médica, las prestaciones que requeríamos, etc. Con sus más y sus menos pero era así. Hoy la formación ocupacional, transferida a las CCAA, es prácticamente nula, en muchos servicios de ocupación no saben ni entienden de nuestras profesiones, y solo hay que ver el declive de la mayorías de las Casas del Mar y especialmente de las Hospederías, lugar donde la Gente de Mar (no solo los funcionarios de Madrid, como alguien dijo), encontraban un lugar donde alojarse a la espera de embarque, en un transbordo, o simplemente la oportunidad de dormir en una cama si atracabas en un puerto con este servicio, y contar con la oportunidad de ser atendido en los cortos periodos de desembarque por un médico especialista ante una dolencia.

Pregunto ¿Han mejorado todos estos servicios para las personas que trabajamos en el mar? ¿Ha mejorado la formación, el acceso a la sanidad, las prestaciones, el asesoramiento, la oportunidad de encontrar un empleo?

El ISM tenía y tiene un sentido, obedece a Convenios Internacionales, pensados ante la excepcional actividad que desarrollamos, y la necesaria protección de quienes lo hacen posible, la necesidad de dar un servicio multidisciplinar que intente paliar las duras condiciones de vida y trabajo en la mar, el aislamiento y alejamiento del entorno familiar, los prolongados periodos de embarque, etc.

Salvamento Marítimo, cabe recordar, también nace de acuerdos internacionales, del compromiso de nuestros País de dotarnos de los medios para poder dar cobertura a las operaciones SEARCH AND RESCUE (SAR) en nuestra zona encomendada, que se extiende 1.500.000 km2.

Desde sus inicios, a principios de los años 90 del siglo pasado, mucho ha cambiado la realidad de este servicio, y recientemente se ha celebrado los simbólicos 25 años, en base a la creación de SASEMAR. 87 unidades marítimas y aéreas, coordinadas por un total de 20 CCS, 6 bases estratégicas y el Centro de Formación de Jovellanos, y lo más importante, los aproximadamente 1600 profesionales que hacen posible que las 24 horas durante los 365 días del año se atiendan las emergencias marítimas con un nivel envidiable,  a pesar de las carencias, que también existen.

Podría poner otros ejemplos esperpénticos de lo que han hecho algunas CCAA al intentar “gestionar” emergencias marítimas, el despilfarro producido y la ineficacia generada, confirmando que el argumento de que “la cercanía” al lugar favorece “per se” una mejor gestión, es una falacia, pero no pretendo herir susceptibilidades.

Lo que está en juego es muy serio, y la razón para escoger un modelo u otro tiene que estar basada incuestionablemente en que sirva al interés general, que asegure la mayor eficacia, con los recursos que tengamos para salir airosos de las misiones encomendadas, especialmente la de preservar la vida humana en la mar.

Se está jugando con el interés de todos, porque todos somos víctimas ante un desastre marítimo, pero especialmente de aquellos que trabajan y viven de la mar, que seremos las primeras víctimas, si hacen y lo permitimos, cambalaches que destruyan este servicio público, construido con el esfuerzo de todos, y cuyos trabajadores, le dedican lo mejor de ellos en beneficio común, sin importarles porque aguas navegamos, donde ocurre el siniestro, ni el origen de los afectados.

Reclamar una competencia, buscando además denostar el trabajo hecho, culpando al Servicio Público, de las decisiones políticas erróneas tomadas, no es justo, no es ético, y desde luego no muestra la mejor cara del ser humano.

Otro tema muy distinto estaría en analizar si justamente ese excesivo peso de las decisiones políticas, a la hora de afrontar posibles situaciones de emergencia / crisis, es el mejor de los escenarios para un servicio público como Salvamento Marítimo. Pero la solución de ese debate no está en compartimentar y dividir nuestros escasos recursos, sino en todo caso en optar por el modo correcto de gestionarlos, y en defender entre todos, el modelo que sirva más y mejor, a la gente de mar y al resto de ciudadanos.

Enric Tarrida

Secretario General

CGT Mar y Puertos